miércoles, 31 de octubre de 2012

CONFERENCIA LATINOAMERICANA DE APARECIDAD


SEMINARIO DIOCESANO NUESTRA SEÑORA
DOCUMENTO DE APARECIDA

Armando de Jesús García Cortez



” la iglesia desea servir a este único fin: que todo hombre pueda encontrar a Cristo” EA,35



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El continente de América y el Caribe desde  siempre ha sido tierra de misión,  y de grandes evangelizadores próceres, muchos de ellos de nuestros países latinoamericanos. E l evangelio llego a nuestras tierras en medio de un dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas. Las “semillas del verbo” presentes en la culturas autóctonas, facilitaron a nuestros hermanos indígenas encontrar en el evangelio respuestas vitales a sus aspiraciones mas hondas: “Cristo era el salvador que anhelaban silenciosamente. Desde la primera evangelización hasta los tiempos recientes, la iglesia ha experimentado luces y sombras, por eso, ante todo damos gracias a Dios y lo alabamos por  todo lo que nos ha sido regalado. Acogemos la realidad dada como don: la belleza y fecundidad de sus tierras, pero ante todo hemos recibido el gran tesoro, el regalo de ser bautizados y miembros activos y operantes de una iglesia, una comunidad que esta llamada a ser DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO, en virtud del bautismo que recibimos.
Por eso la V conferencia general episcopal latinoamericana y caribeña es un nuevo paso en el camino de la iglesia, especialmente desde el concilio ecuménico vaticano ll. Ella da continuidad y, a la vez, recapitula el camino de fidelidad, renovación y evangelización de la iglesia latinoamericana al servicio de sus pueblos que expresó oportunamente en las anteriores conferencias generales del episcopado (Rio, 1955; Medellín, 1968; Puebla, 1979; Santo Domingo,1992), en todo ello reconocemos la acción del espíritu. Esta V conferencia se propone “la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este continente que en función de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo.
Este documento de Aparecida consta de tres partes:
1.      LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS HOY
2.      LA VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
3.      LA VIDA DE JESUCRISTO PARA NUESTROS PUEBLOS


1.      LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS
En continuidad con las anteriores conferencias generales del episcopado latinoamericano, este documento hace uso del método VER, JUZGAR  Y ACTUAR. Este método implica mirar a realidad, juzgarla desde Jesucristo, con una mirada esperanzadora y un juicio benévolo y compasivo, desde el actuar dela iglesia, el cual es sabia y educadora en la fe y la sana doctrina. Se debe mirar la realidad como discípulos y misioneros de Cristo, de nuestros pueblos, viendo en María la gran pedagoga que enseña e instruye, por eso es madre nuestra y madre de la iglesia.
América,  es el continente en donde a pesar de los grandes anunciadores y el de ser objeto de una realidad ofuscada que en ocasiones ha sido escenario de grandes heroísmos de insignes personajes religiosos de la historia latinoamericana, que hoy por hoy gracias a ellos América en un continente misionero y esplendido que nos interpela a todos, es y sigue siendo el continente de la esperanza. Un continente que necesita ser revitalizado, que arda en el amor a Jesucristo, en la entrega misionera, en la búsqueda inagotable, e inalcanzable del señor que me llama, convoca e incita para el seguimiento de su evangelio, manifestándose en el testimonio y la entera entrega en pro del otro, de la humanidad. Ser cristiano no es una carga, es un Don, un regalo de Dios padre, una dádiva de amor eterno, la alegría de ser discípulo frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio; La gozosa alegría del discípulo es una certeza que brota de la fe, de mis entrañas del ser bautizado, Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona. Estamos en una realidad marcada por grandes cambios, realidad que esta viviendo América latina y del Caribe, realidad cambiante que afectan profundamente sus vidas, como lo es el fenómeno de la globalización, el cual conlleva a cambios vertiginosos, que se comunican con mayor velocidad, a los rincones del planeta. La ciencia y la tecnología avanza y ofrece nuevos acontecimientos que en vez de acercar al hombre a Dios lo alejan mas de él; el fenómeno de la globalización afecta la vida de nuestros pueblos y el sentido religioso y ético de nuestros hermanos que buscan infatigablemente el rostro de Dios, y que sin embargo deben ser interpeladas por nuevos lenguajes del dominio técnico que no siempre revelan sino que también ocultan el sentido divino del la vida humana redimida en Cristo. Dentro de nuestra cultura latinoamericana y del Caribe, el papel tan noble y orientador que ha jugado la religiosidad popular, especialmente la devoción mariana, ha hecho de nuestros pueblos mas fervorosos y cercanos a Dios, aunque en un principio pareciera que se le diera mayor atención a lo que se ve, a la imágenes de los santos, al rosario expresado en la camándula, las novenas entre otros, implícitamente lo que hay es un gran amor a Dios y su iglesia católica.
Los medios de comunicación, la tv, la radio, la prensa, la publicidad, la internet entre otros, que son de mayor importancia, y que van a la vanguardia del tiempo, en donde gracias a estos también logramos trasmitir el mensaje de Jesucristo, también han sido utilizados para otros fines, y han hecho del hombre objeto de consumo y propagador de una falsa esperanza que los medios en ocasiones nos revelan; estos han roto nuestros diálogos íntimos con nuestros seres amados, en el entorno y contorno de los nuestros familia, amigos, vecinos y el contacto con otras culturas, marcando al hombre dentro de un plano hedonista. El mundo de la s ideologías, del pensamiento subjetivo , mas que objetivo, en el cual se habla de la ideología de genero, en donde cada quien puede escoger su orientación sexual, en donde ser homosexual no nos dice nada frente al plan de salvación de Dios; Se debe recomenzar desde Cristo, debemos hacernos discípulos dóciles para aprender de él, nos debe consumir el celo misionero, dice el papa Benedicto XVl : Solo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. Vivimos también en un cambio de época, cuyo nivel mas profundo es el cultural, surge hoy con gran fuerza una sobrevaloración de la subjetividad individual, se trata de poner una cultura homogenizada en todos los sectores, en una cultura globalizada.
En cuanto a la economía la apertura del comercio internacional, acceso  a las tecnologías de última generación, al mismo tiempo la globalización lo manifiesta como la profunda inspiración del género humano, la unidad. El papa Benedicto  XVl, dice: Que la globalización debe regirse también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, una globalización diferente marcada por la solidaridad, por la justicia y el respeto a  los derechos humanos, haciendo a América latina y del Caribe  no solo el continente de la esperanza, si no el continente del amor.
En cuanto a la política, no basta una democracia limpia en los procesos electorales, si no, participativa y basada en la promoción y respeto humano, deseamos tener una democracia con valores, puesto existe mucha violencia en nuestro continente manifestada en robos, secuestros, asaltos, el cual deterioran la vida social en convivencia. También dentro de esa realidad latinoamericana y del Caribe, vemos toda una riqueza ecológica, de vida animal, vegetal, el cual se debe proteger, nuestra tierra, para que no se degrade y sea degradante; igual tenemos una gran población enorme y la mas antigua que es la población indígena, en el que se les debe respetar, y tener en cuenta su riqueza cultural, y reconocerlos como personas también llamadas por el evangelio, Cristo.
La iglesia ha tenido desafíos y aun en esta hora histórica, pero con el esfuerzo de todo ha dado fruto, como el conocimiento de la palabra de  Dios y el amor por ella, aprecio a los sacerdotes y el reconocimiento de su santidad, animadores de asamblea y de comunidades eclesiales de base, crece la piedad eucarística y mariana, la participación ad gentes, la pastoral social y de la comunicación, la valoración de la ética y el ecumenismo entre otros. Pero aun tenemos sombras por clarecer como son algunas: infidelidades a la doctrina y ala moral, debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y pertenencia a la iglesia, relativa escases de vocaciones, falta de espíritu misionero en los miembros del clero, no es fácil el dialogo ecuménico con grupos no cristianos que atacan la iglesia con insistencia, y el pluralismo religioso en nuestra iglesia entre otras sombras.

LA VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCIPULOS MISIONEROS

Yo soy el camino, la verdad y la vida. (Jn 14, 6) ¿Cómo vamos a saber el camino? (Jn 15, 5). Todo discípulo esta a los pies del maestro, y el estar con él implica asumir su misión, su apostolado, ya que es una opción propia y específica de cada quien. Jesucristo es el verdadero camino, el camino que conduce al padre, como camino  que me lleva a pregonar y anunciar un mundo humanizado, un mundo por falta de amor, una América joven y sedienta de Cristo; Verdad basada en el amor, en la fidelidad evangélica y eclesial, verdad trasparentada en el celo pastoral y en la eficacia y veracidad de la doctrina cristiana; Vida manifestada en aquel que haya consuelo, pero también consuela, en aquel que sufre pero no solo, sino en compañía de su hermano, en el misionero que lucha, que anuncia, que peregrina, que grita con voz fuerte en medio de una América atrofiada y en partes caótica, por ausencia de Dios; Pero la vida que es Cristo, también se manifiesta en un continente dignificado, vivificado y revitalizado por la histórica presencia permanente de la iglesia católica representada en sus misioneros religiosos y laicos. Alabamos a Dios por los hombres y mujeres de América latina y el Caribe que movidos por su fe, han trabajado incansablemente en defensa de la dignidad del a persona humana, el cual ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano, ante la muerte Jesús nos revela nueva vida, él es la vida, es la promesa del padre, el nos resucita, el experimenta en nosotros la pascua, la redención cada vez que morimos en él y para él. Jesucristo verbo eterno del padre, nos invita a vivir en familia; La iglesia ve la familia como patrimonio histórico de la humanidad, Cristo vive en familia en medio de nosotros, la eleva a dignidad de iglesia domestica, aunque hoy se quiera confundir tal núcleo familiar, tal verdad, que Dios creó hombre y mujer y ambos serán  una misma carne. El trabajo como servicio misionero a favor del otro, es también una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra, ya que sin este no lograría defenderse o actuar en el sostenimiento de su familia y de el mismo. La ciencia y la tecnología, también es regalo de Dios, pero se ha de ver como medios para hacer del hombre, más llevadera sus funciones laborales, pero no para buscar dar respuestas a interrogantes que frente a estos son inalcanzables, como los grandes cuestionamiento sobre la vida humana, las respuestas a las cuestiones fundamentales del hombre solo pueden venir de una razón y ética integrales, iluminadas por la revelación de Dios. Se ha de ver la creación como manifestación del amor de Dios, para que el hombre viva dentro de ella, y cuide de sus especies animales y vegetales, y sea por excelencia ecológico, y la defienda como parte de  heredad de Dios para con él.
Todos estamos llamados a la santidad, por Cristo, santo entre los santos desde una experiencia de fe viva y radical, sabiendo que esta experiencia se adquiere siempre a los pies del maestro; Debemos tener en cuenta que no se es cristiano, por una ideología, o por ética, si no por un acontecimiento, por una persona, el cual es Cristo nuestro salvador. Estamos llamados a proclamar no un Dios de muerto, si no de vivos, a configurarnos con el maestro, asumir la centralidad del mandamiento del amor, identificarnos cada día con el señor, para compartir junto  a él su destino, para proclamar el evangelio del reino de la vida, crecer en conciencia de pertenencia a Cristo, en razón de la gratitud y la alegría que produce, ha de crecer en nosotros el ímpetu de comunicar a todos el don de ese encuentro, en donde la misión no se limita a un programa o proyecto, si no que  es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo, testimoniarlo, y anunciarlo, de ahí que el discípulo y la misión son como las dos caras de una misma moneda. Al igual que Jesús todo discípulo debe ser conducido por el espíritu santo después del bautismo al desierto para prepararse a su misión con oración, ayuno, ya que el espíritu santo es quien elige quienes deseen evangelizar. Estamos llamados, para vivir en comunión con él, dicha comunión se ha de ver o manifestar en nuestra diócesis, lugar privilegiado de la comunión, el cual el señor no quiso salvarnos aisladamente, si no formando un pueblo, el cual la experiencia de fe, siempre se vive en una iglesia particular en comunión con el obispo; Otros lugares de comunión como lo es la parroquia célula  viva de la  iglesia, el cual es comunidad de comunidades, también en las comunidades eclesiales de base, y las conferencias episcopales, se vive la comunión.
La V conferencia general es una oportunidad para que todas nuestras parroquias se vuelvan misioneras, es en la eucaristía en la cual se fortalece la comunidad de los discípulos, para la parroquia una escuela de vida cristiana; La eucaristía es signo de la unidad con todos, que prolonga y hace presente el misterio del hijo de Dios hecho hombre. Es una contante ver muchas veces, la gente sincera que sale de nuestra iglesia, no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino fundamentalmente, por lo que ellos viven. Hemos de reforzar en nuestra iglesia cuatro ejes: la experiencia religiosa, la vivencia comunitaria, la formación bíblica – doctrinal y el compromiso misionero de toda la comunidad. Todo discípulo ha de llevar una vida de oración, de encuentro con el señor dentro de su itinerario misionero, unos lugares de encuentro con el maestro es en la sagrada eucaristía, en la sagrada escrituras, en la liturgia, en el sacramento de la reconciliación, la oración y en la misma comunidad como tal.
Dentro del proceso de formación del discípulo misionero debemos de tener en cuenta los siguientes aspectos: Que el discípulo experimente una etapa kerigmatica, es decir el encuentro total de él con Cristo, el dejarse captar por el amor desbordante del señor, se debe llevar a una experiencia de   conversión, y terminando en el papel de ser discípulo con un a catequesis permanente en la vida sacramental, todo esto debe hacerse en comunión, ya que no se puede llevar una vida cristiana de discipulado a solas, se ha de estar convencido de su fe, que nos lanza a una aventura evangélica de la misión con el fin de construir el reino de Dios, ya que la misión es inseparable del discípulo. Toda formación misionera debe estar atenta a dimensiones diversas, en la parte humana, espiritual, intelectual, y pastoral; Todas deben estar equilibradas, ni una


Más que la otra o viceversa, todo discípulo debe estar en constante formación, es decir en toda la vida.

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2.      LA VIDA DE JESUCRISTO PARA NUESTROS PUEBLOS
Jesús, el buen pastor, quiere comunicarnos su vida y ponerse al servicio de la vida. Lo vemos cuando se acerca al ciego del camino (Mc 10, 46-52), cuando dignifica la samaritana (Jn 4, 7-16), cuando sana  a los enfermos (M T 11, 2-6), Es decir vemos un Jesús al servicio del hombre, un Jesús que devuelve la vida, que  sana, que libera, que convoca, que exhorta, que llama e invita, un Jesús misericordioso, bondadoso, justo y con autoridad. Jesús es el hijo de Dios , pero también es el hijo de la virgen María, mujer discípula y misionera, en el esta lo divino del padre, en el no hay pecado, abunda la gracia en él, del espíritu santo; pero también vemos al hombre humano, al Jesús fuerte, abnegado y desgastado, vemos al Jesús alegre, pero también al que llora, el que amonesta , el que llama  la atención, al Jesús trabajador, es decir un Jesús es plenitud de vida que eleva la condición humana a condición divina para su gloria,” yo he venido para dar la vida a los hombres y para que la  tengan en plenitud (Jn 10,10).
Jesucristo no solo escoge a los doce, no solo comparte su enseñanza con unos cuantos, o con un grupo en especial, si no que extiende su evangelio a todas partes, sana a todos por igual, nos da su vida plena en abundancia a la humanidad, al igual que también lo ha hecho en América latina, en donde su iglesia sigue anunciando atraves de los obispos, sacerdotes , diáconos y todo el laicado comprometido como misioneros y discípulos del redentor Cristo; La iglesia está en aquellos los abandonados, los que la sociedad rechaza por su m miseria y dolor. Hemos de descubrir una ley profunda de la realidad: la vida solo se desarrolla plenamente en la comunión fraterna y justa, porque Dios en Cristo no redime solamente la persona individual, si no también las relaciones sociales entre los seres humanos. Debemos tener una conversión pastoral y una renovación misionera de las comunidades, el cual implica, saber discernir lo que el espíritu está diciendo, los grupos de oración, los grupos eclesiales, los movimientos y todos los que estén al servicio de la iglesia de Cristo a favor de los hombres, pero con el cuidado minucioso de no tergiversar la esencia de fondo que es Cristo Jesús. Se ha de tener presente que la misión no es para una porción del pueblo de Dios, para unos pocos, sino para toda la humanidad, Cristo se nos da a todos y todos nos damos para él, es nuestro deber anunciar con la palabra y el testimonio a Cristo, sin mirar fronteras, sin mirar cultura, creo político o pensamiento filosófico. Debemos extender el anuncio a otros pueblos, siendo misioneros ad gentes el cual este campo se ha ampliado notablemente y no se puede definir solo basándose en consideraciones geográficas. En efecto los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios, no son solo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socioculturales, y sobre todo  los corazones. La vida de Jesucristo, hoy en nuestros pueblos se traduce, en justicia social y caridad cristiana y el reino de Dios instaurado no como un lugar, si no en hechos de amor como la vivencia personal y comunitaria de las bienaventuranzas, la evangelización de los pobres, el conocimiento y cumplimiento de la voluntad del padre, el martirio por la fe, el perdón mutuo, sincero y fraterno, aceptando y respetando la riqueza de la pluralidad y la lucha para no sucumbir a la tentación y no ser esclavos del mal. La iglesia esta llamada a dignificar al ser humano, a que su vida, no se degrade, que la vida de América en ocasiones revela realidades contrarias a la dignidad de  la persona, ya que todo ser humano existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creo, y por el amor de él mismo que lo conserva a cada instante. Los pobres y los excluidos han de ser nuestra opción preferencial, ya que ellos son el rostro de Cristo y Cristo es el rostro de Dios, es Dios mismo que se ha hecho pobre con nosotros, para enriquecernos con su pobreza de nuestra fe en Cristo que brota también la solidaridad como actividad permanente de encuentro, hermandad y servicio que ha de manifestarse en opciones visibles, principalmente en la defensa de la vida y de los derechos más vulnerables y excluidos. En esta época, suele suceder que defendemos demasiado nuestros espacios de privacidad y disfrute y nos dejamos contagiar fácilmente por el consumismo individualista, por eso nuestra opción por los pobres, corre el riesgo de quedarse en un plano teórico, o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones. Los discípulos y misioneros hemos de tener en cuenta los  rostros sufrientes que nos duelen: las personas que viven en las calles de las grandes ciudades, los migrantes, enfermos terminales, los adictos dependientes y los detenidos en las cárceles privados de su libertad.
Dentro de la misión no debemos de pasar desapercibido frente a los otros ambientes de la sociedad: los ámbitos políticos ,la familia, los adolescentes y jóvenes, la población del adulto mayor, el cual este último tiene mucho que trasmitirnos, ya que gracias a nuestros abuelos recibimos la herencia de la fe cristiana inquebrantable; Debemos anunciar a Cristo en las ciudades en torno a los jóvenes, que hoy se ven tentado por el consumo de las drogas, el alcohol y otras sustancias; Debemos cuidar del medio ambiente, el cual este nos brinda espacios de relajamiento y esparcimiento, contemplando en el naturaleza vegetal, belleza de la creación de Dios, se debe implementar comité o grupos al servicio de la ecología, tener mayor atención por la defensa y proclamación de la vida frente aquellos que destruyen y matan al cuerpo, pero no pueden matar el espíritu.
Sin Jesús nuestros pueblos no tendrían  sentido, no habrían espacios para la armonía, la solidaridad, el perdón, la misión, y sobre  todo no tendríamos el gran regalo de la vida eucarística, sacramento de salvación, en medio de nosotros, el cual Cristo se nos da como ofrenda de amor y salvación.

2 comentarios:

Diego A. Silva dijo...

El sentido de la misión, la mirada en cristo, es todo lo que debemos anunciar...

Unknown dijo...

Ojalá que este Documento, nos ayude a estar dispuestos a todo por Cristo y a darlo todo por Él, en el anuncio gozoso a todos los hombres.