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SEMINARIO DIOCESANO NUESTRA SEÑORA
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DOCUMENTO
DE APARECIDA
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Armando
de Jesús García Cortez
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”
la iglesia desea servir a este único fin: que todo hombre pueda encontrar a
Cristo” EA,35
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El
continente de América y el Caribe desde
siempre ha sido tierra de misión,
y de grandes evangelizadores próceres, muchos de ellos de nuestros
países latinoamericanos. E l evangelio llego a nuestras tierras en medio de un
dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas. Las “semillas del verbo”
presentes en la culturas autóctonas, facilitaron a nuestros hermanos indígenas
encontrar en el evangelio respuestas vitales a sus aspiraciones mas hondas: “Cristo
era el salvador que anhelaban silenciosamente. Desde la primera evangelización
hasta los tiempos recientes, la iglesia ha experimentado luces y sombras, por
eso, ante todo damos gracias a Dios y lo alabamos por todo lo que nos ha sido regalado. Acogemos la
realidad dada como don: la belleza y fecundidad de sus tierras, pero ante todo
hemos recibido el gran tesoro, el regalo de ser bautizados y miembros activos y
operantes de una iglesia, una comunidad que esta llamada a ser DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO,
en virtud del bautismo que recibimos.
Por
eso la V conferencia general episcopal latinoamericana y caribeña es un nuevo
paso en el camino de la iglesia, especialmente desde el concilio ecuménico
vaticano ll. Ella da continuidad y, a la vez, recapitula el camino de
fidelidad, renovación y evangelización de la iglesia latinoamericana al
servicio de sus pueblos que expresó oportunamente en las anteriores
conferencias generales del episcopado (Rio, 1955; Medellín, 1968; Puebla, 1979;
Santo Domingo,1992), en todo ello reconocemos la acción del espíritu. Esta V
conferencia se propone “la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo
de Dios, y recordar también a los fieles de este continente que en función de
su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo.
Este
documento de Aparecida consta de tres partes:
1. LA VIDA DE NUESTROS
PUEBLOS HOY
2. LA VIDA DE JESUCRISTO
EN LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
3. LA VIDA DE JESUCRISTO
PARA NUESTROS PUEBLOS
1. LA VIDA DE
NUESTROS PUEBLOS
En
continuidad con las anteriores conferencias generales del episcopado
latinoamericano, este documento hace uso del método VER, JUZGAR Y ACTUAR. Este método implica mirar a
realidad, juzgarla desde Jesucristo, con una mirada esperanzadora y un juicio
benévolo y compasivo, desde el actuar dela iglesia, el cual es sabia y
educadora en la fe y la sana doctrina. Se debe mirar la realidad como
discípulos y misioneros de Cristo, de nuestros pueblos, viendo en María la gran
pedagoga que enseña e instruye, por eso es madre nuestra y madre de la iglesia.
América,
es el continente en donde a pesar de los
grandes anunciadores y el de ser objeto de una realidad ofuscada que en
ocasiones ha sido escenario de grandes heroísmos de insignes personajes
religiosos de la historia latinoamericana, que hoy por hoy gracias a ellos
América en un continente misionero y esplendido que nos interpela a todos, es y
sigue siendo el continente de la esperanza. Un continente que necesita ser
revitalizado, que arda en el amor a Jesucristo, en la entrega misionera, en la
búsqueda inagotable, e inalcanzable del señor que me llama, convoca e incita
para el seguimiento de su evangelio, manifestándose en el testimonio y la
entera entrega en pro del otro, de la humanidad. Ser cristiano no es una carga,
es un Don, un regalo de Dios padre, una dádiva de amor eterno, la alegría de
ser discípulo frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la
violencia y el odio; La gozosa alegría del discípulo es una certeza que brota
de la fe, de mis entrañas del ser bautizado, Jesús es el mejor regalo que puede
recibir cualquier persona. Estamos en una realidad marcada por grandes cambios,
realidad que esta viviendo América latina y del Caribe, realidad cambiante que
afectan profundamente sus vidas, como lo es el fenómeno de la globalización, el
cual conlleva a cambios vertiginosos, que se comunican con mayor velocidad, a
los rincones del planeta. La ciencia y la tecnología avanza y ofrece nuevos
acontecimientos que en vez de acercar al hombre a Dios lo alejan mas de él; el
fenómeno de la globalización afecta la vida de nuestros pueblos y el sentido
religioso y ético de nuestros hermanos que buscan infatigablemente el rostro de
Dios, y que sin embargo deben ser interpeladas por nuevos lenguajes del dominio
técnico que no siempre revelan sino que también ocultan el sentido divino del
la vida humana redimida en Cristo. Dentro de nuestra cultura latinoamericana y
del Caribe, el papel tan noble y orientador que ha jugado la religiosidad
popular, especialmente la devoción mariana, ha hecho de nuestros pueblos mas
fervorosos y cercanos a Dios, aunque en un principio pareciera que se le diera
mayor atención a lo que se ve, a la imágenes de los santos, al rosario
expresado en la camándula, las novenas entre otros, implícitamente lo que hay
es un gran amor a Dios y su iglesia católica.
Los
medios de comunicación, la tv, la radio, la prensa, la publicidad, la internet
entre otros, que son de mayor importancia, y que van a la vanguardia del
tiempo, en donde gracias a estos también logramos trasmitir el mensaje de
Jesucristo, también han sido utilizados para otros fines, y han hecho del
hombre objeto de consumo y propagador de una falsa esperanza que los medios en
ocasiones nos revelan; estos han roto nuestros diálogos íntimos con nuestros
seres amados, en el entorno y contorno de los nuestros familia, amigos, vecinos
y el contacto con otras culturas, marcando al hombre dentro de un plano
hedonista. El mundo de la s ideologías, del pensamiento subjetivo , mas que
objetivo, en el cual se habla de la ideología de genero, en donde cada quien
puede escoger su orientación sexual, en donde ser homosexual no nos dice nada
frente al plan de salvación de Dios; Se debe recomenzar desde Cristo, debemos
hacernos discípulos dóciles para aprender de él, nos debe consumir el celo
misionero, dice el papa Benedicto XVl : Solo quien reconoce a Dios, conoce la
realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. Vivimos
también en un cambio de época, cuyo nivel mas profundo es el cultural, surge
hoy con gran fuerza una sobrevaloración de la subjetividad individual, se trata
de poner una cultura homogenizada en todos los sectores, en una cultura
globalizada.
En
cuanto a la economía la apertura del comercio internacional, acceso a las tecnologías de última generación, al
mismo tiempo la globalización lo manifiesta como la profunda inspiración del género
humano, la unidad. El papa Benedicto XVl, dice: Que la globalización debe regirse
también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a
imagen y semejanza de Dios, una globalización diferente marcada por la
solidaridad, por la justicia y el respeto a
los derechos humanos, haciendo a América latina y del Caribe no solo el continente de la esperanza, si no
el continente del amor.
En
cuanto a la política, no basta una democracia limpia en los procesos
electorales, si no, participativa y basada en la promoción y respeto humano,
deseamos tener una democracia con valores, puesto existe mucha violencia en
nuestro continente manifestada en robos, secuestros, asaltos, el cual
deterioran la vida social en convivencia. También dentro de esa realidad
latinoamericana y del Caribe, vemos toda una riqueza ecológica, de vida animal,
vegetal, el cual se debe proteger, nuestra tierra, para que no se degrade y sea
degradante; igual tenemos una gran población enorme y la mas antigua que es la
población indígena, en el que se les debe respetar, y tener en cuenta su
riqueza cultural, y reconocerlos como personas también llamadas por el evangelio,
Cristo.
La
iglesia ha tenido desafíos y aun en esta hora histórica, pero con el esfuerzo
de todo ha dado fruto, como el conocimiento de la palabra de Dios y el amor por ella, aprecio a los
sacerdotes y el reconocimiento de su santidad, animadores de asamblea y de
comunidades eclesiales de base, crece la piedad eucarística y mariana, la
participación ad gentes, la pastoral social y de la comunicación, la valoración
de la ética y el ecumenismo entre otros. Pero aun tenemos sombras por clarecer
como son algunas: infidelidades a la doctrina y ala moral, debilitamiento de la
vida cristiana en el conjunto de la sociedad y pertenencia a la iglesia,
relativa escases de vocaciones, falta de espíritu misionero en los miembros del
clero, no es fácil el dialogo ecuménico con grupos no cristianos que atacan la
iglesia con insistencia, y el pluralismo religioso en nuestra iglesia entre
otras sombras.
LA
VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCIPULOS MISIONEROS
Yo soy el camino, la verdad y la vida.
(Jn 14, 6) ¿Cómo vamos a saber el camino? (Jn 15, 5). Todo discípulo esta a los
pies del maestro, y el estar con él implica asumir su misión, su apostolado, ya
que es una opción propia y específica de cada quien. Jesucristo es el verdadero
camino, el camino que conduce al padre, como camino que me lleva a pregonar y anunciar un mundo
humanizado, un mundo por falta de amor, una América joven y sedienta de Cristo;
Verdad basada en el amor, en la fidelidad evangélica y eclesial, verdad
trasparentada en el celo pastoral y en la eficacia y veracidad de la doctrina
cristiana; Vida manifestada en aquel que haya consuelo, pero también consuela,
en aquel que sufre pero no solo, sino en compañía de su hermano, en el
misionero que lucha, que anuncia, que peregrina, que grita con voz fuerte en
medio de una América atrofiada y en partes caótica, por ausencia de Dios; Pero la
vida que es Cristo, también se manifiesta en un continente dignificado,
vivificado y revitalizado por la histórica presencia permanente de la iglesia
católica representada en sus misioneros religiosos y laicos. Alabamos a Dios
por los hombres y mujeres de América latina y el Caribe que movidos por su fe,
han trabajado incansablemente en defensa de la dignidad del a persona humana,
el cual ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida
digna de todo ser humano, ante la muerte Jesús nos revela nueva vida, él es la
vida, es la promesa del padre, el nos resucita, el experimenta en nosotros la
pascua, la redención cada vez que morimos en él y para él. Jesucristo verbo
eterno del padre, nos invita a vivir en familia; La iglesia ve la familia como patrimonio
histórico de la humanidad, Cristo vive en familia en medio de nosotros, la eleva
a dignidad de iglesia domestica, aunque hoy se quiera confundir tal núcleo
familiar, tal verdad, que Dios creó hombre y mujer y ambos serán una misma carne. El trabajo como servicio
misionero a favor del otro, es también una dimensión fundamental de la
existencia del hombre en la tierra, ya que sin este no lograría defenderse o
actuar en el sostenimiento de su familia y de el mismo. La ciencia y la tecnología,
también es regalo de Dios, pero se ha de ver como medios para hacer del hombre,
más llevadera sus funciones laborales, pero no para buscar dar respuestas a interrogantes
que frente a estos son inalcanzables, como los grandes cuestionamiento sobre la
vida humana, las respuestas a las cuestiones fundamentales del hombre solo
pueden venir de una razón y ética integrales, iluminadas por la revelación de
Dios. Se ha de ver la creación como manifestación del amor de Dios, para que el
hombre viva dentro de ella, y cuide de sus especies animales y vegetales, y sea
por excelencia ecológico, y la defienda como parte de heredad de Dios para con él.
Todos estamos llamados a la
santidad, por Cristo, santo entre los santos desde una experiencia de fe viva y
radical, sabiendo que esta experiencia se adquiere siempre a los pies del
maestro; Debemos tener en cuenta que no se es cristiano, por una ideología, o
por ética, si no por un acontecimiento, por una persona, el cual es Cristo
nuestro salvador. Estamos llamados a proclamar no un Dios de muerto, si no de
vivos, a configurarnos con el maestro, asumir la centralidad del mandamiento
del amor, identificarnos cada día con el señor, para compartir junto a él su destino, para proclamar el evangelio
del reino de la vida, crecer en conciencia de pertenencia a Cristo, en razón de
la gratitud y la alegría que produce, ha de crecer en nosotros el ímpetu de comunicar
a todos el don de ese encuentro, en donde la misión no se limita a un programa
o proyecto, si no que es compartir la
experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo, testimoniarlo, y
anunciarlo, de ahí que el discípulo y la misión son como las dos caras de una
misma moneda. Al igual que Jesús todo discípulo debe ser conducido por el
espíritu santo después del bautismo al desierto para prepararse a su misión con
oración, ayuno, ya que el espíritu santo es quien elige quienes deseen
evangelizar. Estamos llamados, para vivir en comunión con él, dicha comunión se
ha de ver o manifestar en nuestra diócesis, lugar privilegiado de la comunión,
el cual el señor no quiso salvarnos aisladamente, si no formando un pueblo, el
cual la experiencia de fe, siempre se vive en una iglesia particular en
comunión con el obispo; Otros lugares de comunión como lo es la parroquia célula
viva de la iglesia, el cual es comunidad de comunidades,
también en las comunidades eclesiales de base, y las conferencias episcopales,
se vive la comunión.
La V conferencia general es una
oportunidad para que todas nuestras parroquias se vuelvan misioneras, es en la
eucaristía en la cual se fortalece la comunidad de los discípulos, para la
parroquia una escuela de vida cristiana; La eucaristía es signo de la unidad
con todos, que prolonga y hace presente el misterio del hijo de Dios hecho
hombre. Es una contante ver muchas veces, la gente sincera que sale de nuestra
iglesia, no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino
fundamentalmente, por lo que ellos viven. Hemos de reforzar en nuestra iglesia
cuatro ejes: la experiencia religiosa, la vivencia comunitaria, la formación
bíblica – doctrinal y el compromiso misionero de toda la comunidad. Todo discípulo
ha de llevar una vida de oración, de encuentro con el señor dentro de su
itinerario misionero, unos lugares de encuentro con el maestro es en la sagrada
eucaristía, en la sagrada escrituras, en la liturgia, en el sacramento de la
reconciliación, la oración y en la misma comunidad como tal.
Dentro del proceso de formación del
discípulo misionero debemos de tener en cuenta los siguientes aspectos: Que el
discípulo experimente una etapa kerigmatica, es decir el encuentro total de él
con Cristo, el dejarse captar por el amor desbordante del señor, se debe llevar
a una experiencia de conversión, y
terminando en el papel de ser discípulo con un a catequesis permanente en la
vida sacramental, todo esto debe hacerse en comunión, ya que no se puede llevar
una vida cristiana de discipulado a solas, se ha de estar convencido de su fe,
que nos lanza a una aventura evangélica de la misión con el fin de construir el
reino de Dios, ya que la misión es inseparable del discípulo. Toda formación misionera
debe estar atenta a dimensiones diversas, en la parte humana, espiritual,
intelectual, y pastoral; Todas deben estar equilibradas, ni una
Más
que la otra o viceversa, todo discípulo debe estar en constante formación, es
decir en toda la vida.
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2. LA VIDA DE
JESUCRISTO PARA NUESTROS PUEBLOS
Jesús,
el buen pastor, quiere comunicarnos su vida y ponerse al servicio de la vida.
Lo vemos cuando se acerca al ciego del camino (Mc 10, 46-52), cuando dignifica
la samaritana (Jn 4, 7-16), cuando sana
a los enfermos (M T 11, 2-6), Es decir vemos un Jesús al servicio del
hombre, un Jesús que devuelve la vida, que
sana, que libera, que convoca, que exhorta, que llama e invita, un Jesús
misericordioso, bondadoso, justo y con autoridad. Jesús es el hijo de Dios ,
pero también es el hijo de la virgen María, mujer discípula y misionera, en el
esta lo divino del padre, en el no hay pecado, abunda la gracia en él, del
espíritu santo; pero también vemos al hombre humano, al Jesús fuerte, abnegado
y desgastado, vemos al Jesús alegre, pero también al que llora, el que amonesta
, el que llama la atención, al Jesús
trabajador, es decir un Jesús es plenitud de vida que eleva la condición humana
a condición divina para su gloria,” yo he venido para dar la vida a los hombres
y para que la tengan en plenitud (Jn
10,10).
Jesucristo
no solo escoge a los doce, no solo comparte su enseñanza con unos cuantos, o
con un grupo en especial, si no que extiende su evangelio a todas partes, sana
a todos por igual, nos da su vida plena en abundancia a la humanidad, al igual
que también lo ha hecho en América latina, en donde su iglesia sigue anunciando
atraves de los obispos, sacerdotes , diáconos y todo el laicado comprometido
como misioneros y discípulos del redentor Cristo; La iglesia está en aquellos
los abandonados, los que la sociedad rechaza por su m miseria y dolor. Hemos de
descubrir una ley profunda de la realidad: la vida solo se desarrolla
plenamente en la comunión fraterna y justa, porque Dios en Cristo no redime
solamente la persona individual, si no también las relaciones sociales entre
los seres humanos. Debemos tener una conversión pastoral y una renovación
misionera de las comunidades, el cual implica, saber discernir lo que el
espíritu está diciendo, los grupos de oración, los grupos eclesiales, los
movimientos y todos los que estén al servicio de la iglesia de Cristo a favor
de los hombres, pero con el cuidado minucioso de no tergiversar la esencia de
fondo que es Cristo Jesús. Se ha de tener presente que la misión no es para una
porción del pueblo de Dios, para unos pocos, sino para toda la humanidad,
Cristo se nos da a todos y todos nos damos para él, es nuestro deber anunciar
con la palabra y el testimonio a Cristo, sin mirar fronteras, sin mirar
cultura, creo político o pensamiento filosófico. Debemos extender el anuncio a
otros pueblos, siendo misioneros ad gentes el cual este campo se ha ampliado
notablemente y no se puede definir solo basándose en consideraciones
geográficas. En efecto los verdaderos destinatarios de la actividad misionera
del pueblo de Dios, no son solo los pueblos no cristianos y las tierras
lejanas, sino también los ámbitos socioculturales, y sobre todo los corazones. La vida de Jesucristo, hoy en
nuestros pueblos se traduce, en justicia social y caridad cristiana y el reino
de Dios instaurado no como un lugar, si no en hechos de amor como la vivencia
personal y comunitaria de las bienaventuranzas, la evangelización de los
pobres, el conocimiento y cumplimiento de la voluntad del padre, el martirio
por la fe, el perdón mutuo, sincero y fraterno, aceptando y respetando la
riqueza de la pluralidad y la lucha para no sucumbir a la tentación y no ser
esclavos del mal. La iglesia esta llamada a dignificar al ser humano, a que su
vida, no se degrade, que la vida de América en ocasiones revela realidades
contrarias a la dignidad de la persona,
ya que todo ser humano existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo
creo, y por el amor de él mismo que lo conserva a cada instante. Los pobres y
los excluidos han de ser nuestra opción preferencial, ya que ellos son el
rostro de Cristo y Cristo es el rostro de Dios, es Dios mismo que se ha hecho pobre
con nosotros, para enriquecernos con su pobreza de nuestra fe en Cristo que
brota también la solidaridad como actividad permanente de encuentro, hermandad
y servicio que ha de manifestarse en opciones visibles, principalmente en la
defensa de la vida y de los derechos más vulnerables y excluidos. En esta
época, suele suceder que defendemos demasiado nuestros espacios de privacidad y
disfrute y nos dejamos contagiar fácilmente por el consumismo individualista,
por eso nuestra opción por los pobres, corre el riesgo de quedarse en un plano
teórico, o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros
comportamientos y en nuestras decisiones. Los discípulos y misioneros hemos de
tener en cuenta los rostros sufrientes
que nos duelen: las personas que viven en las calles de las grandes ciudades,
los migrantes, enfermos terminales, los adictos dependientes y los detenidos en
las cárceles privados de su libertad.
Dentro
de la misión no debemos de pasar desapercibido frente a los otros ambientes de
la sociedad: los ámbitos políticos ,la familia, los adolescentes y jóvenes, la población
del adulto mayor, el cual este último tiene mucho que trasmitirnos, ya que
gracias a nuestros abuelos recibimos la herencia de la fe cristiana
inquebrantable; Debemos anunciar a Cristo en las ciudades en torno a los
jóvenes, que hoy se ven tentado por el consumo de las drogas, el alcohol y
otras sustancias; Debemos cuidar del medio ambiente, el cual este nos brinda
espacios de relajamiento y esparcimiento, contemplando en el naturaleza
vegetal, belleza de la creación de Dios, se debe implementar comité o grupos al
servicio de la ecología, tener mayor atención por la defensa y proclamación de
la vida frente aquellos que destruyen y matan al cuerpo, pero no pueden matar
el espíritu.
Sin
Jesús nuestros pueblos no tendrían
sentido, no habrían espacios para la armonía, la solidaridad, el perdón,
la misión, y sobre todo no tendríamos el
gran regalo de la vida eucarística, sacramento de salvación, en medio de
nosotros, el cual Cristo se nos da como ofrenda de amor y salvación.

2 comentarios:
El sentido de la misión, la mirada en cristo, es todo lo que debemos anunciar...
Ojalá que este Documento, nos ayude a estar dispuestos a todo por Cristo y a darlo todo por Él, en el anuncio gozoso a todos los hombres.
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